miércoles, 3 de diciembre de 2014

Sinclair ZX Spectrum Vega o el poder de la nostalgia

Sinclair ZX Spectrum Vega o el poder de la nostalgia

Sinclair ZX Spectrum Vega o el poder de la nostalgia
Seguro que más de un lector descubrió los videojuegos con el mítico Spectrum, uno de los primeros ordenadores pensados para el gran público y que tuvo un éxito comercial espectacular en nuestro país. Más de 30 años después, Sir Clive Sinclair (el creador de la máquina original) y Retro Computers Ltd. buscan financiación a través de la plataforma Indiegogo para lanzar el Sinclair ZX Spectrum Vega.
El proyecto, todavía en fase de prototipo (los diseños que veis en las fotos son conceptuales), consiste en un dispositivo de bajo coste pensado para ejecutar videojuegos de Spectrum. Todo el hardware se integra en una especie de pad que conectaremos al televisor para disfrutar de cualquiera de los 1.000 juegos clásicos que vienen en la memoria interna, aunque aseguran que el Sinclair ZX Spectrum Vega podrá ejecutar cualquiera de los más de 14.000 que se lanzaron para la plataforma.



Para hacer realidad esta idea esperan conseguir 100.000 libras (en este momento llevan más de 21.000), suficiente para lanzar una primera edición de 1.000 unidades a un precio de 100 libras (126 euros). Retro Computers Ltd. asegura que irán ofreciendo más juegos en forma de descargas gratuitas y que podemos añadir los que queramos mediante tarjetas SD, así que la diversión está asegurada. Por otro lado, están negociando acuerdos con propietarios d elos derechos de juegos para donar un porcentaje a Great Ormond Street Hospital For Children, una organización benéfica.
Desde nuestro punto de vista el proyecto puede ser interesante para algunos usuarios, pero limitarlo a juegos nos parece un error y pensamos que necesita cambios en lo relativo a diseño. Por otro lado, habrá que ver cómo realiza el proceso de emulación porque proyectos como Neo Geo X o OUYA, por citar dos ejemplos, se limitaban a correr juegos sobre una base Android que funciona, pero está lejos de la experiencia que pueden buscar coleccionistas o amantes de lo retro (precisamente el target de un producto como este). Esperemos que apelar a la nostalgia no sea su único argumento para convencer.

Fuente:
http://www.muycomputer.com/2014/12/02/sinclair-zx-spectrum-vega

 

domingo, 30 de noviembre de 2014

El Rey: «No podemos permitirnos el lujo de preparar científicos para que salgan al extranjero sin retorno»

El Rey: «No podemos permitirnos el lujo de preparar científicos para que salgan al extranjero sin retorno»

Don Felipe y Doña Letizia, en el 75 aniversario del CSIC

El Rey ha advertido este lunes contra el éxodo de científicos que se está produciendo en España como consecuencia de la crisis económica y ha pedido a todos los implicados, poderes públicos y empresas, que hagan «todo lo posible» para favorecer la ciencia española.
Don Felipe se refirió especialmente a los jóvenes científicos: «No podemos permitirnos el lujo de prepararlos para que salgan al extranjero sin retorno posible», afirmó. El Rey explicó que «es bueno» fomentar las relaciones internacionales de los científicos, pero «de ningún modo lo es que ésta deba ser consecuencia de una tasa de paro inaceptable».
Añadió el Monarca que esa tasa de paro perjudica tanto a los jóvenes que «no ven salida en su patria», como «a nuestra sociedad entera, por quedar desasistida de muchos de sus mejores activos».
El Rey hizo estas afirmaciones durante la conmemoración del 75 aniversario del CSIC, «la Casa de la Ciencia», acto al que asistió acompañado por Doña Letizia. Don Felipe es uno de los Reyes de España más apasionado por la ciencia, pues está convencido de que su avance redunda en progreso para toda la sociedad. Por ello, es uno de los Monarcas que mejor conoce los proyectos y las investigaciones de los científicos pero también los problemas y las dificultades con las que se encuentran.

España, entre los diez primeros

«Frente a percepciones o estereotipos erróneos y negativos -aclaró-, está la realidad de que España se encuentra entre los diez primeros puestos del mundo en producción científica. Esto hay que saberlo, y decirlo mucho y bien alto». Unos resultados que, según Don Felipe, «son posibles gracias a la suma de todos».
Durante su intervención, el Rey recordó su «experiencia personal» con el CSIC. «No son pocas las horas que he pasado en esta casa dialogando con sus equipos directivos e investigadores, conociendo de primera mano la realidad del Consejo, sus proyectos, sus éxitos y sus preocupaciones. He visitado también varios de sus centros e institutos y he comprobado el espíritu y la intensidad con los que se trabaja».
«Sé que el CSIC ha debido afrontar también dificultades por la crisis económica, que demanda una estructura de gestión más moderna y que, como toda la ciencia española, precisa de un empuje renovado», afirmó y advirtió ante «un lapso generacional que nos devolvería a un retraso difícil de remontar».
Además del Rey, intervinieron en el acto el ministro de Economía, Luis de Guindos; el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, el expresidente José Elguero y el presidente del CNRS, Alain Fuchs.
Fuente:

Los raros diamantes llegados en un meteorito

Los raros diamantes llegados en un meteorito

De una dureza excepcional, pueden ser un material prometedor para la industria

Desde hace 50 años, los científicos han creído que los impactos de meteoritos y asteroides en nuestro planeta eran capaces de crear una nueva forma de diamante, el lonsdaleíta, también llamado diamante hexagonal. Fue hallado por primera vez en 1967 en el cráter Cañón del Diablo en Arizona (EE.UU.), formado por el gran meteorito del mismo nombre. Desde entonces, el lonsdaleíta ha sido ampliamente utilizado por la comunidad científica como un indicador de antiguos impactos de asteroides en la Tierra, incluidos los vinculados a la extinciones en masa. Además, se ha pensado que tiene propiedades mecánicas superiores a las del diamante ordinario, lo que le daba un alto potencial en la industria.
Todo esto suscitaba un gran interés en el mineral, aunque nunca han sido encontrados o sintetizados cristales puros del mismo, lo que suponía un enigma. Un grupo de científicos de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) ha encontrado una explicación para ello. Según explican en la revista Nature Communications, el lonsdaleíta es, en realidad, un diamante ordinario, pero con una forma estructuralmente desordenada.
«El llamado lonsdaleíta tiene en realidad la larga forma cúbica familiar del diamante, pero está lleno de defectos», dice Péter Németh, investigador de ASU. Estos pueden ocurrir, explica, debido a golpes, deformación plástica o un crecimiento de cristales no equilibrado.
Para llegar a esa conclusión, los científicos examinaron los diamantes del Cañón del Diablo en laboratorio. Utilizando microscopios electrónicos avanzados en el Centro para la Ciencia del Estado Sólido de ASU, el equipo descubrió, tanto en muestras del Cañón del Diablo y como en muestras sintéticas, nuevos tipos de diamantes gemelos, una red cristalina en la que impera la simetría, una complejidad estructural a escala nanométrica. Estos dan lugar a las características atribuidas a lonsdaleíta.

Defectos

«La mayoría de los cristales tienen estructuras que se repiten regularmente, al igual que los ladrillos en un muro bien construido», apunta el científico Peter Buseck, que también ha participado en el estudio. Sin embargo, pueden ocurrir interrupciones en la regularidad, y estas son llamadas defectos. «Los defectos se entremezclan con la estructura normal de los diamantes, como si la pared tuviera medio ladrillo o más ladrillos o una fila de ladrillos que se desplazan ligeramente hacia un lado u otro».
El resultado es que el llamado lonsdaleíta tiene la misma forma cúbica regular del diamante, pero ha sido sometido a golpes o presiones que causaron defectos dentro de la estructura cristalina.
Pero defectuoso no quiere decir inútil. Aunque son diamantes muy pequeños, casi como arenilla, el nuevo descubrimiento sugiere también que la complejidad estructural observada en los diamantes del Cañón del Diablo podría tener propiedades mecánicas interesantes. Tienen una dureza excepcional, más que los que se utilizan en joyería, y por lo tanto, grandes perspectivas como nuevo material para la industria
El cráter de Popigái, en Siberia, podría constituir la mayor reserva mundial de diamantes de este tipo para uso industrial. El agujero, de unos cien kilómetros de diámetro, se formó por la colisión de un meteorito hace unos 35 millones de años.

 Fuente:

Más cerca de la clonación del mamut que rezuma sangre

Más cerca de la clonación del mamut que rezuma sangre 

El ejemplar mejor conservado del mundo es una hembra de 28.000 años hallada en Siberia con carne tan fresca que podría contener ADN intacto

El mamut «Buttercup»
La posibilidad de traer de nuevo a la vida a un mamut, una especie extinta hace 10.000 años, o al menos, crear una quimera que se le parezca, está más cerca gracias al descubrimiento en la isla de Liajovski, en la costa del noreste de Rusia, del especimen mejor conservado que jamás haya sido encontrado. La autopsia del mamut de 28.000 años de edad (en un principio se creyó que era mucho mas antiguo, de 40.000 años) ha revelado la existencia de carne en un estado sorprendentemente fresco que podría contener ADN intacto suficiente para hacer posible la clonación.
Según informa la web del Museo de Historia Natural de Londres, los científicos todavía llevan a cabo pruebas en todo el cuerpo del mamut para comprobar si pueden obtener células que contengan el genoma completo, el código genético necesario para construir un organismo.
El mamut, apodado «Buttercup», fue descubierto en 2013 oculto en el permafrost. La carne estaba muy bien conservada y, para gran sorpresa de todos, rezumaba un líquido rojo oscuro cuando los científicos la cortaron. La noticia dio la vuelta al mundo. Una autopsia realizada por la firma surcoreana Sooam Biotech Research Foundation y en la que ha participado Tori Herridge, paleobióloga del museo británico, entre otros científicos, confirmó que ese líquido era sangre.
«Como paleontólogo, normalmente tiene que imaginar a los animales extintos con los que trabajas -dice Herridge-, así que encontrarme cara a cara con un mamut y sentir el resbaladizo, húmedo y, francamente, bastante maloliente hígado, cuenta como una de las experiencias más increíbles de mi vida».
La sangre no fue el único hallazgo notable de la autopsia. Los análisis de los colmillos del mamut revelaron que era una hembra que había pasado por al menos ocho partos exitosos.
Las tasas de crecimiento del colmillo dependen de si la hembra está embarazada o en período de lactancia, y por los colmillos de «Buttercup», el equipo fue capaz de saber que por lo menos una de sus crías había muerto.
El análisis de sus dientes muestra que «Buttercup» murió a los cincuenta años. Los dientes molares de mamuts y elefantes, que están estrechamente relacionados, son reemplazados seis veces a lo largo de sus vidas. Una vez que el último conjunto se va desgastando, el animal generalmente muere de hambre.
Sin embargo, esta mamut llegó al final antes de tiempo de una forma trágica al quedar atrapada en una turbera y ser devorada viva por los depredadores. A pesar de su brutal muerte, el animal quedó increíblemente bien conservado, por un medio ambiente libre de oxígeno gracias a la turbera y el proceso de congelación.
«La información obtenida de la autopsia de «Buttercup» acerca de su vida y muerte, y los descubrimientos futuros que vendrán de los análisis de sus músculos y órganos internos, se sumarán a nuestra comprensión de estas magníficas bestias de la Edad de Hielo», dice Herridge.

Un debate ético

Aunque ahora estamos más cerca de convertir en realidad resucitar a un mamut, Herridge cree que quizás no es una buena idea. «Dudo de que haya muchas personas en el mundo a las que les gustaría ver un mamut lanudo en la vida real tanto como a mí. Y sin embargo, creo que la clonación sería éticamente dudosa», escribió en un artículo para el diario británico The Guardian esta semana.
Una de las principales objeciones a la clonación del mamut es el hecho de que se necesitarían elefantes asiáticos, en peligro de extinción, para dar a luz un bebé mamut vivo. Y es probable que haga falta experimentar con muchos ejemplares antes del primer nacimiento exitoso.
«¿El beneficio potencial para la humanidad de la clonación de un mamut es mayor que el sufrimiento que una madre de alquiler de elefante asiático podría experimentar? Todavía tengo que escuchar un argumento convincente para eso», apuntaba el investigador. «Así que, ¿por qué deberíamos clonar un mamut? ¿Porque sería genial ver a uno? Me temo que eso no es suficiente», añadía.
Además, muchos investigadores sostienen que el resultado no sería un mamut clonado, sino un trabajo de ingeniería genética que, como mucho, daría paso a una especie de quimera relacionada con el animal extinto. 

Fuente:

 

La mitad de las estrellas del Universo, ¿fuera de las galaxias?

La mitad de las estrellas del Universo, ¿fuera de las galaxias?

 

Si el hallazgo se confirma, se habría resuelto el problema de la «materia ordinaria perdida», una cuestión que obsesiona a los astrónomos desde hace décadas

Un equipo de investigadores del Caltech acaba de sugerir la extraordinaria posibilidad de que la mitad de las estrellas del Universo podrían no estar dentro de las galaxias, sino fuera de ellas, en forma de estrellas solitarias. Si el hallazgo se confirma, se habría resuelto el problema de la "materia ordinaria perdida" en el Universo, una cuestión que obsesiona a los astrónomos desde hace décadas. El estudio se ha publicado recientemente en Science.
Debido a que la luz procedente de las estrellas solitarias es tan debil, su detección ha resultado imposible hasta el momento. Sencillamente, nadie sabía que estaban ahí, aunque los cosmólogos llevan mucho tiempo sospechando que "ahí fuera" podría haber mucho más de lo que parece. Ahora, y utilizando una nueva técnica que permite distinguir a estos "vagabundos estelares", los investigadores han descubierto una enorme cantidad de ellos. Tantos, que podrían incluso resolver el misterio de la "materia ordinaria perdida".
Como todo astrónomo sabe muy bien, no se ha conseguido detectar suficiente masa como para explicar por qué el Universo se mantiene unido. Y la mayor parte de la que falta está constituida por materia oscura, esa "otra clase" de materia que no emite radiación alguna y que, por lo tanto, no puede ser detectada directamente por nuestros instrumentos. Pero incluso cuando se trata de materia ordinaria (la que sí podemos ver formando estrellas y galaxias), las cuentas no se equilibran.
De hecho, y aunque los cálculos indican que la materia ordinaria supone cerca de un 5% de la masa total del Universo (la materia oscura supone otro 23%), los astrónomos solo han podido ver la suficiente para dar cuenta del 2,5%.
Una diferencia importante y que es la base del problema de "la materia ordinaria perdida", a no confundir con el misterio de la materia oscura. En efecto, hagamos lo que hagamos, la materia oscura nunca podrá ser detectada por un telescopio (porque no emite luz), pero sí que podríamos ver la materia ordinaria perdida, si sabemos dónde mirar.

Cadáveres estelares

Los astrónomos han intentado comprender desde hace mucho dónde se esconde toda esa materia ordinaria perdida. Algunos, por ejemplo, creen que podría ocultarse dentro de los agujeros negros. O que podría existir en forma de cadáveres estelares que ya no brillan y que los instrumentos no detectan. Ni siquiera los barridos más detallados del espacio llevados a cabo con el telescopio espacial Hubble y otros grandes intrumentos han conseguido revelar dónde se encuentra toda esta materia "extra".
Lo cual llevó a los astrónomos del Caltech a preguntarse si apuntar los telescopios hacia las grandes fuentes luminosas, como son las galaxias, es la mejor manera de dar con ella. ¿Y si toda esa materia no estuviera dentro de las galaxias, sino fuera de ellas?
Para averiguarlo, el equipo diseñó un nuevo experimento llamado CIBER (Cosmic Infrared Background Experiment) para hacer frente al problema desde una perspectiva totalmente distinta, que consistía no en medir la luz de puntos concretos, sino toda la que provenía de una porción determinada de cielo. De esa forma, incluso las fuentes luminosas más débiles y difusas, que no pueden verse de forma individual, podrían ser detectadas en masa. Sería algo así como averiguar el número de espectadores en un estadio de fútbol basándose en el rugido de la multitud en lugar de ir contándolos de forma individual.
Evidentemente, esa clase de medidas no podían hacerse desde la Tierra, ya que la atmósfera arruinaría cualquier tipo de observación. Y tampoco los telescopios espaciales resultaban adecuados, ya que sus campos de visión son demasiado pequeños. "El campo de visión del Hubble es como un pequeño sello de correos -afirma Michael Zemcov, director de la investigación- mientras que CIBER tiene un campo que es veinte veces mayor que la luna llena".
Para tomar una foto con una exposición lo suficientemente larga, el equipo cargó sus instrumentos en un cohete y los disparó a 300 km de altura, bien lejos de la atmósfera. Después, cuando el cohete empezó a caer hacia la Tierra, una cámara tomó una imagen con una exposición de siete minutos, compartiendo la luz recogida con dos espectrómetros que medían su intensidad en diferentes bandas de color del infrarrojo.

Fantasmal resplandor

La medición de CIBER representaba la luz de millones de galaxias a la vez. Después, los investigadores eliminaron toda la luz que procedía de galaxias conocidas, dejando solo la que venía del espacio teóricamente vacío que hay entre ellas. Y hallaron que ese espacio entre galaxias no estaba del todo oscuro, sino que emitía un débil y fantasmal resplandor de fondo que no tenía explicación conocida.
La única solución posible era que esa luz extra procedía de estrellas que se encuentran fuera de las galaxias. Una luz demasiado debil como para distinguir esas estrellas de forma individual, pero suficiente para que CIBER detectara sus emisiones luminosas combinadas.
¿Y cómo llegaron hasta allí todas esas estrellas? Se sabe que las estrellas nacen siempre dentro de las galaxias, pero también se sabe desde hace décadas que cuando dos galaxias colisionan, muchas estrellas reciben un "golpe gravitatorio" que las expulsa del conjunto.
Para Zemcov, si esas estrellas tuvieran planetas y en ellos hubiera vida inteligente "se encontrarían muy solos. Su cielo nocturno sería profundamente negro y oscuro".
¿Pueden estas estrellas solitarias recién descubiertas aportar el 2,5 % de materia ordinaria que faltaba por observar para equilibrar las cuentas? Los investigadores creen que sí.
De hecho, los resultados de CIBER sugieren que más del 50% de las estrellas que existen podrían estar fuera de las galaxias, lo que equilibraría las cosas definitivamente. Pero son necesarios más estudios para saber si este nuevo "filón" de materia ordinaria recién hallado en el Universo es suficiente, o no, para resolver el problema de la materia ordinaria perdida.

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Un guante, tornillos y 70.000 gotas radiactivas: esta basura flota en el espacio

Un guante, tornillos y 70.000 gotas radiactivas: esta basura flota en el espacio

Más de 700.000 objetos de entre uno y 10 cm de diámetro orbitan la Tierra a gran velocidad, un auténtico peligro para naves y satélites

Aunque la basura espacial no representa un peligro para nuestro planeta, sí lo es para aquellos seres humanos que viajan al espacio exterior y para los artefactos y naves que llevamos ahí arriba. A medida que pasa el tiempo, ese riesgo va en aumento de forma exponencial. La basura o chatarra espacial son los desechos de todas las misiones espaciales que han salido de la Tierra hacia otros planetas y también aquellos restos de satélites de experimentos o de explosiones que permanecen en órbita alrededor de la Tierra. La basura espacial contiene de todo: tuercas, tornillos, 70.000 gotas radiactivas procedentes de combustible nuclear de misiones soviéticas, el guante del astronauta Edward White, perdido en 1965, viajando a una velocidad de 28.000 km/h... Si el guante llegara a impactar con la escafandra de un astronauta, la haría polvo. Eso sí que es un verdadero guantazo.
El satélite Vanguard I, lanzado por Estados Unidos en 1958 y operativo hasta 1964 lleva medio siglo sin control y lo convierte en el objeto artificial inactivo más antiguo alrededor de nuestro planeta. Seguirá dando vueltas durante al menos 200 años.
Se han destruido satélites mediante impacto de misiles como ocurrió el 11 de enero de 2007, cuando el ejército de China lanzó uno de ellos al satélite meteorológico Fengyun-1C. Desperdigó por el espacio 150.000 fragmentos de chatarra de más de un centímetro, de los cuales unos 3.000 de ellos tenían más 6 cm. Este suceso es el que más basura espacial ha generado.

Cuánta basura espacial hay

Se ha calculado que orbitan nuestro planeta más de 700.000 objetos de entre 1 y 10 cm de diámetro (algunos científicos hablan de muchos millones), que podrían ser de poca importancia debido a su escaso tamaño, pero el problema no es el tamaño si no la velocidad a la que se desplazan y que es de decenas de miles de km/h. La Estación Espacial Internacional (ISS) evoluciona en su órbita a 27.743 km/h. Un pequeño cuerpo de entre 1 y 10 cm, podría ocasionar daños gravísimos a cualquier nave espacial.
Los objetos mayores de 10 cm pueden ser localizados desde la Tierra con radares y telescopios, el resto no y los pequeños, precisamente por no verlos, son los más peligrosos, capaces de destrozar o hacer graves daños a las naves. Tengamos en cuenta que un cuerpo del tamaño de 1 cm (como una canica) a “solo” 10.000 km/h, libera tanta energía en el impacto como una granada de mano.
Más de 20.000 objetos con un tamaño mayor a 10 cm flotan alrededor de la Tierra. La ISS, que es la mayor nave construida por el hombre, tan grande como un campo de fútbol (100 x 100 m), quedaría completamente destruida al toparse con desechos superiores a los 10 cm. La energía que se liberaría sería enorme, y el desastre, total.
Ya de hecho, los astronautas de la Estación Espacial Internacional, se vieron en serios apuros cuando un grupo de desechos pasó a solo 250 m de ellos. Los seis astronautas se tuvieron que refugiar en dos naves rusas Soyuz, acopladas a la Estación, por si era necesaria la evacuación. En 2009 el satélite de telecomunicaciones estadounidense Iridium 33, que estaba activo y a una altura de 776 km, debería haber pasado según los cálculos a 584 metros del satélite militar ruso Kosmos 2251, fuera de servicio desde 1995, pero los cálculos fallaron y los satélites chocaron dejando 2.000 fragmentos en el espacio de más de 10 cm y cientos de miles de restos más pequeños.

El efecto Kessler

La basura espacial cuesta a los operadores europeos unos 200 millones de euros al año, por daños en los satélites o por los desvíos que estas naves deben hacer para no encontrarse con estos escombros. Ello conlleva un gasto de combustible adicional y la vida útil de los mismos disminuye al agotarse antes el combustible y no poder hacer las maniobras correctas para estabilizarse en una determinada órbita.
La preocupación de las agencias espaciales por el aumento de la basura espacial va en aumento. Tengamos en cuenta que al incrementarse ésta, las posibilidades de colisión entre los escombros espaciales también aumenta. Cuando dos objetos, por pequeños se sean, se encuentran a decenas de miles de km/h se produce un efecto multiplicador de ambos cuerpos, esparciendo decenas o cientos de fragmento por el espacio, alcanzando diversas órbitas. Todos estos fragmentos podrían colisionar entre ellos, aumentando el número a miles. Esto es algo que se denomina el síndrome de Kessler.
Un encuentro entre dos grandes satélites o entre un satélite y la estación espacial dejaría tanta “metralla”, que una parte de las órbitas bajas que emplean muchos satélites, quedaría anulada para el ingreso en ellas de nuevos satélites. Sería inviable, por peligroso, utilizar dichas órbitas.

Cómo limpiar

No se conoce en la actualidad ningún método eficaz y económico para poder limpiar la basura espacial. Aquellos desechos que están más bajos de 500 km de altura podrían deshacerse en su entrada a la atmósfera cuando estos rozaran con las capas más altas. Pero una limpieza natural de este tipo de las órbitas contaminadas más bajas podría llevar cientos de años.
Otra posibilidad es detectar la basura con radares y enviar una nave, tipo camión basura, para recogerla, pero el coste sería enorme.
Desde hace unos años a esta fecha, una de las formas de no aumentar la basura espacial es la reentrada en la atmósfera de todos los satélites que dejan de ser útiles. Una vez que entra en nuestra atmósfera y a las velocidades que lo hacen, se queman y se destruyen, con lo que ayudan a no contaminar más el espacio exterior.
Se intenta hacer realidad un programa que debería contar con un potente rayo láser, que dirigido hacia un objeto en rumbo de colisión con alguna nave y tras impactar el rayo sobre él, desviarlo de su órbita para pasarlo a otra o expulsarlo de la atracción gravitatoria de la Tierra, para ser lanzado a las profundidades del espacio. Pero todavía se desconoce si el proyecto se puede desarrollar ni cuándo va a ver la luz. La puesta en funcionamiento del mismo viene de la mano de la empresa australiana Electro OpticSystems.
Miguel Gilarte Fernández es el Director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata (Sevilla) y Presidente de la Asociación Astronómica de España.
El Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata es el mayor centro de divulgación de la astronomía en España. Está abierto para todo el público, que podrá mirar por sus telescopios y utilizarlos, además de desarrollarse gran cantidad de actividades. Zona de turismo estelar. 

Fuentes:

 

El cometa Siding Spring ha cambiado la atmósfera de Marte

El cometa Siding Spring ha cambiado la atmósfera de Marte

Dejó una tormenta de partículas a su paso por el Planeta rojo

La tormenta de partículas provocada por el paso cercano del cometa Siding Spring "literalmente ha cambiado la química" de la atmósfera superior de Marte.
Procedente de la Nube de Oort, este cometa pasó el 19 de octubre a sólo 135.000 kilómetros de Marte, lo que permitió una oportunidad única de estudio para la flota de naves orbitales y robots en superficie desplegados en el Planeta rojo
"Creemos que este tipo de evento se produce cada ocho millones de años", ha dicho Jim Green, director de la División de Ciencias Planetarias de la NASA, en un foro sobre los hallazgos científicos del sobrevuelo del cometa.
La Nube de Oort es una zona en el extremo más lejano del sistema solar, a 50.000 unidades astronómicas (UA). La zona está llena de objetos de más de mil millones de años, que contienen restos de la formación del Sistema Solar. De vez en cuando, la órbita de uno de estos objetos se interrumpe, forzándole a entrar en el sistema solar interior. Llamados "cometas de período largo", estos objetos pueden tardar miles de años en dar la vuelta al Sol.
"El cometa Siding Spring nos sorprendió", asegura Green. "Modelamos de forma extensiva el ambiente del polvo del cometa, y no pensábamos que causase problemas operativos a nuestras naves en Marte. Sin embargo, las agencias espaciales decidieron modificar las trayectorias de sus naves para refugiarlas detrás del Planeta rojo durante el evento. Después de observar cómo el polvo se estrelló contra la atmósfera superior, me hace muy feliz que se tomase aquella decisión. Realmente creo que ocultarlas las salvó".
Al abrigo de la estela de escombros, los instrumentos de las naves espaciales comenzaron a recoger datos acerca de la composición fundamental del cometa y sus efectos sobre la atmósfera de Marte.

Miles de estrellas fugaces

"El polvo del cometa se estrelló en la atmósfera superior, creando una capa ionosférica masiva y densa y literalmente cambió la química de la atmósfera superior", señala Green. Además de añadir una nueva capa de iones a la atmósfera de Marte, el exceso de velocidad del cometa provocó una lluvia de meteoros, con miles de estrellas fugaces por hora.
Nick Schneider, responsable del espectrógrafo ultravioleta de la nave MAVEN, ha explicado que se detectaron ocho tipos diferentes de iones metálicos en el polvo de cometa: sodio, magnesio, potasio, cromo, manganeso, hierro, níquel y zinc.
Aunque el paso del cometa fue fugaz, su impacto podría tener efectos a largo plazo en el planeta. Cuando el polvo se estrelló en la atmósfera, produjo metales vaporizados. Finalmente, esos metales revirtieron al polvo en un proceso conocido como humo meteórico. La introducción de todo este nuevo polvo a la atmósfera puede producir nubes de gran altitud por encima de la superficie del planeta y podría afectar a la interacción con la luz del Sol. Por otra parte, la química de la atmósfera puede que haya quedado permanentemente alterada.
El interés en examinar las propiedades del polvo del cometa no termina con los efectos en Marte. "Creemos que los cometas se formaron mucho antes que la Tierra", apunta Green. El estudio de Siding Spring puede ofrecer una perspectiva del contenido de la nube que formó el Sistema Solar.
 
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